[RENACER] CAP√ćTULO II: MALAS NOTICIAS.

by - domingo, mayo 31, 2020





CAPITULO II

MALAS NOTICIAS



Siempre me he sentido eterno, ese es el mal de los escritores, sentimos que podemos no estar ma√Īana pero tenemos la certeza de que nuestras palabras estar√°n all√≠ para siempre. En aquella estanter√≠a de la librer√≠a m√°s famosa o en aquel blog le√≠do por medio mill√≥n de personas.

Siempre he bromeado con morir joven, siempre hab√≠a conjugado verbos para dejarle saber a mis amigos, familiares y amores que mi paso por esta tierra ser√≠a breve. Como aquella canci√≥n de Alphaville, prefer√≠a morir joven porque mis escritos vivir√≠an eternamente. Nunca he querido llegar a la edad donde toca usar pa√Īales, donde no puedes valerte por s√≠ mismo, donde no puedes ni caminar. Eso no es para m√≠, antes de vivir eso prefer√≠a partir. As√≠ la gente me leer√≠a m√°s, as√≠ me volver√≠an inmortal.



Dejas de hacer chistes con la muerte el día que te susurra al oído.



Saturaba 82, sino conoces sobre t√©rminos m√©dicos pues te cuento que esto es malo. Muy malo. Entr√© en un Uber que mis compa√Īeros de piso me hab√≠an pedido minutos antes. German se hab√≠a ofrecido a acompa√Īarme pero lastimosamente solo pod√≠a subirse uno. Apenas pod√≠a caminar, respirar me costaba. Mientras pasaban las calles v√≠a al hospital solo me concentraba en inhalar y exhalar, lo hac√≠a como si mi vida dependiera de ello. En ese momento quer√≠a a mi mam√°, la ten√≠a a cientos de kil√≥metros porque hab√≠a decido mudarme a una capital mundial a perseguir mis sue√Īos, aquellos que se me quedaron cortos en Caracas, mi ciudad natal. Como la vida es as√≠, perra, me encontraba en la ciudad de mis sue√Īos pero solo. Toda mi familia estaba en Venezuela y yo, casi que agonizando a pocos minutos de llegar al centro hospitalario. 

¿C√≥mo sucedi√≥ todo esto? D√≠as atr√°s me diagnosticaron positivo para Coronavirus. Comenc√© a sentirme mal unos d√≠as despu√©s del concierto de mi banda favorita y con el paso de las horas todo estaba empeorando, fui marcando check en cada uno de los s√≠ntomas hasta que la fiebre se apoder√≥ de mis m√ļsculos y ya no hab√≠a vuelta atr√°s. 

La segunda noche de fiebre me sent√≠a muy mal, tanto que no pod√≠a moverme, lo √ļnico que hac√≠a era llorar y llamar a mi mam√° por FaceTime, ella valientemente me impulsaba a no caer, a no quebrarme. Mi madre es una mujer muy fuerte, desde hace a√Īos la considero la mujer maravilla porque ning√ļn apodo le quedar√≠a mejor. Todo lo hace incre√≠ble, con una sonrisa y as√≠ est√© haciendo mil cosas a la vez, todo le sale de maravilla. Le ha tocado dos a√Īos dif√≠ciles, ha tenido que despedir a mi hermana en aquel aeropuerto cargado de canciones melanc√≥licas, luego le toc√≥ despedir su matrimonio y para rematar tambi√©n me despidi√≥ a m√≠. Ella no pod√≠a con otra emoci√≥n fuerte, yo siempre hab√≠a estado ah√≠, a su lado para acompa√Īarla y hacerla re√≠r hasta en los momentos m√°s duros. Esta vez ser√≠a distinto.






La tercera noche de fiebre todos en mi casa intentamos llamar al n√ļmero de emergencias pero el caos reinaba en la ciudad, en el pa√≠s, en el mundo. La operadora que me atend√≠a intentaba darme √°nimos y repetirme sin cesar que no me acercara a ning√ļn centro de salud. '¡Eres joven! ¡Nada te pasar√°!', me dec√≠a una y otra vez. Algo dentro de m√≠ sent√≠a lo contrario, ten√≠a una necesidad absurda de despedirme. Ni yo mismo lo entend√≠a, cada vez estaba m√°s d√©bil, cada vez pod√≠a movilizarme menos. Intent√© refugiarme en la m√ļsica y aunque sonara mi canci√≥n favorita, nada pod√≠a pararme el llanto. Le ped√≠ a mis compa√Īeros de piso que estuviesen pendiente de m√≠, que sino me escuchaban en un rato entraran a mi cuarto. Comenc√© a quedarme dormido, mi mente me repet√≠a sin cesar que algo no estaba bien, as√≠ que decid√≠ escribirle a mi mam√°:



"Te amo, mami. Con los a√Īos intentamos recuperar todas esas peleas tontas que ten√≠amos porque Dios m√≠o que car√°cter tenemos, pero le doy gracias al se√Īor todos los d√≠as porque nos volvimos mejores amigos. Bueno, siempre lo hemos sido. Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo. Doce 'te amo' para ti porque s√© que es tu n√ļmero favorito. No tengas miedo, yo no tengo miedo. Logramos pasar hambre, trabajo, sangre, sudor y l√°grimas. Esto es moment√°neo. Pronto me levantar√© de aqu√≠. 

No te sientas lejos, te conozco. La distancia te est√° matando, pero yo vengo de ti jam√°s estaremos alejados. Soy una partecita de ti que anda por el mundo de payaso. 

No llores, pronto me levantaré de aquí.
Esto mejorar√° y te llevare a pasear por Madrid, Ibiza y Bali.
¡Qu√© no se nos olvide Bali por favor!

Te amo con mi vida, mami.

No sé si te lo he dicho suficiente pero te amo."


Palabras m√°s, palabras menos, me estaba despidiendo de ella. Despidi√©ndome sin que ella se diera cuenta, despidi√©ndome como lo hice en aquel aeropuerto pero sin abrazos, sin apretujarla y sin llorar. Mi mam√° me record√≥ lo mucho que me amaba, tambi√©n cada proceso que hab√≠amos vivido desde que nac√≠, que ser un luchador estaba innato en m√≠, que si pude atravesar todos mis obst√°culos de ni√Īo, tambi√©n pod√≠a con esto. Sab√≠a que se estaba haciendo la fuerte, que estaba en mi cuarto tirada en mi cama llorando y pidi√©ndole a Dios estar a mi lado este momento tan dif√≠cil.

Luego de hablar con mi mam√°, lleg√≥ el turno de despedirme de mi padre. √Čl es como un personaje mitol√≥gico, sabes que existe pero por diversas razones no puedes verle siempre. En ese momento lo necesitaba, los necesitaba a ambos. Quer√≠a que estuviesen en mi cama, uno a cada lado repiti√©ndome que todo saldr√≠a bien. Le ped√≠ a mi mam√° que me comunicara con √©l y minutos m√°s tarde me escribi√≥ todo asustado. No s√© como mi mam√° lo ubic√≥, no s√© como dio con su n√ļmero o de que piedra lo sac√≥. Solo le respond√≠: Te amo. Te perdono, pap√°. Te perdono absolutamente todo.

No sabía si volvería hablar con mi mamá, no sabía si volvería encontrarme con los misterios de mi papá. No sabía si los volvería abrazar. Todo esto pasaba por mi mente mientras iba vía al hospital, la noche anterior había sido eterna. Pasé más de ocho horas con fiebre a cuarenta, si te soy sincero no tengo ni idea de como caminaba, creo que todo lo hacía por instinto de supervivencia.

'No me quiero morir', me repet√≠a sin cesar. 'Tengo muchas cosas por vivir, por escribir, muchos sitios por conocer', pensaba mientras el Uber aparcaba en la entrada de urgencias del Hospital Universitario Gregorio Mara√Ī√≥n.






Entr√©, present√© mis datos en admisi√≥n y el chico encargado me explic√≥ que me llamar√≠an por algunas de las puertas. Me sent√© a esperar mi turno, deseando que todo esta pesadilla terminara r√°pido, me inyectaran alg√ļn medicamento y pudiese volver a casa. Al instante lleg√≥ German, mi √°ngel guardi√°n, hab√≠a pedido un Uber luego de verme salir tan mal de la casa y apareci√≥ en el hospital para chequear que todo estaba bien, √©l se encargaba de ser el informante de mi mam√° que estaba desesperada en Venezuela.

'Ostwald Guillén, puerta dos', sonó en la sala de espera. German me ayudó a levantarme y me repetía lo mismo que mi mamá: 'Todo estará bien, no tengas miedo'. El oxígeno era un huésped que estaba de salida, por más que tratara no podía respirar bien, por más que me esforzara era imposible inhalar y exhalar como de costumbre.

Mientras caminaba a la puerta dos, que se me hac√≠a eterna, iba pregunt√°ndome: '¿Cu√°nto tiempo estar√© aqu√≠? ¿Me dar√°n de alta hoy mismo? ¿Ser√© el √ļnico qu√© odia estar enfermo?' Abr√≠ la puerta con la poca fuerza que me quedaba y pas√© a una sala peque√Īa con tres enfermeros. Dos sentados al final de la sala y una enfermera esper√°ndome en un escritorio para registrarme. Aqu√≠ comenzaron las preguntas de rutina.



Nombre: Ostwald
Apellido: Guillén
Edad: 27 a√Īos.
Patologías anteriores:
Asm√°tico de peque√Īo pero tengo a√Īos que no sufro de asma.
Alergias: Ninguna.


'¿C√≥mo te sientes?', me pregunt√≥ para terminar el interrogatorio. 'Enfermera, sinceramente no puedo respirar', respond√≠ recostando mi cabeza en el escritorio. Sin saberlo me estaba dando por vencido y la guerra ni siquiera hab√≠a comenzado. Con la cabeza recostada, vi como los dos enfermeros que estaban sentados al final de la sala salieron corriendo, la enfermera que estaba conmigo intentaba medirme el ox√≠geno en sangre pero quedaba asombrada de mis valores.






Comenz√≥ a sonar una alarma, aparecieron los enfermeros que hab√≠an salido corriendo y me trasladaron en una cama cl√≠nica. Me llevaban corriendo a una sala que no conoc√≠a del hospital, no era la sala com√ļn de espera de urgencias, estaba entrando en trauma shock. Sab√≠a lo que estaba pasando, un verano trabaj√© en un hospital trasladando pacientes y estaba consiente de que todo estaba muy mal. Apenas entr√© en la sala apareci√≥ personal sanitario de todos lados, doctores, enfermeras. Todos hablaban a la vez, me ped√≠an que mantuviese la calma mientras me pon√≠an ox√≠geno y diferentes aparatos hospitalarios que desconozco. Me sent√≠a en ER, sent√≠a que estaba en una serie donde todos los doctores deben salvar al protagonista, donde todos corren por hacer lo imposible pero puede que sea muy tarde. Intentaban hacerme re√≠r, intentaban calmarme, pero yo sinceramente solo me enfocaba en respirar.

Son√≥ la alarma de nuevo, otros enfermeros entraban a la sala con otro paciente. Ya no estar√≠a tan solo, al menos. Aparecieron m√°s doctores, m√°s enfermeros y yo me preguntaba: '¿Ser√° qu√© se reproducen con el agua? ¿De d√≥nde salen tantos?' Por lo que pude ver este era un se√Īor mayor, aquello que definen en la televisi√≥n como 'grupo de riesgo', algo que me parece ins√≥lito. Cuando todos comenzaron a hablar del virus, yo opte por escuchar lo que dec√≠an los expertos, que se resume en: 'El uso de mascarillas es innecesario. Lo √ļnico que deben hacer es lavarse las manos y mantener la distancia.' As√≠ que sinceramente me parec√≠a una ridiculez ver a la gente usando mascarillas, caminando asustados. Solo pensaba: 'Es una gripe un poco fuerte. ¿Qu√© me puede pasar a m√≠? Yo soy el rey de la gripe. Si el socialismo en Venezuela no pudo conmigo, tampoco lo har√° este virus'.

Allí estaba, a punto de morirme gracias a la 'gripe un poco fuerte'. El coronavirus tenía en tres y dos al propio rey de la gripe. No recuerdo más de esas horas en trauma shock, solo recuerdo que me sacaron en camilla cuando estaba estable y pasar por la puerta donde estaba German dando vueltas. Me llevarían a otra sala del hospital. No recuerdo haberme despedido de nuevo.






Salí de ahí directo para observación, aquí la película se me volvió borrosa y solo tengo los mensajes que le envié a mi mamá: 'Estoy en una sala con cinco personas más, cada vez que tomo agua la saturación me baja demasiado. Ya me siento un poco más tranquilo.' Mi mamá solo me respondía con notas de voz diciéndome: 'Eres fuerte, eres fuerte, eres fuerte.' Yo la imaginaba entrando con su uniforme impoluto de enfermera a la sala donde estaba, sonriendo como siempre lo hacía cuando quería que me olvidara de todo lo malo que estaba pasando, en mi mente ella tenía la cura para este virus terrible que me estaba carcomiendo.

Volv√≠ en s√≠ y solo recuerdo que de cinco nos convertimos en dos. Vi a la muerte pase√°ndose por cada cama, negociando, hablando bajito para que no la escuchasen, llev√°ndose de uno en uno a mis compa√Īeros de habitaci√≥n. Vi a la muerte trabajar de frente, colocarme un n√ļmero en el pie y susurrarme al o√≠do que pronto llegar√≠a mi turno. En ese momento el miedo me paraliz√≥, comenc√© a pedir perd√≥n por todas las veces que dije sin pensar: 'Me quiero morir'. Me arrepent√≠ de haber perdido tiempo, de no perdonar a mi pap√° antes, de no abrazar a mi mam√° m√°s, de no repetirle a mi abuela lo mucho que la amaba, de no escribirle a mi t√≠a m√°s seguido. Mientras estaba en introspecci√≥n, par de m√©dicos se acercaron para darme otra mala noticia. No era suficiente con lo que estaba viviendo. Hab√≠a llegado la hora de conocer el infierno en primera persona.



Sr. Ostwald Guillén, debemos trasladarlo a la Unidad de Cuidados Intensivos. Allí estará entubado, le informaremos a sus familiares.



Atte. Ostwald Guillén







Mi Historia con COVID-19 Coronavirus Espa√Īa Madrid #Coronavirus SARS-CoV-2

You May Also Like

0 comentarios