[Escritos] Eres mi vicio

by - martes, agosto 28, 2018




La primera vez que te fumĂ© fue por lujuria. Estaba muy ebrio para mantenerme en pie y justo cuando tropecĂ© con tu falda, me sumergĂ­ en tus mentiras. 

La segunda vez, sabĂ­a que estaba mal, que eras nociva, que me harĂ­as daño. Sin embargo, acelerĂ© sin abrocharme el cinturĂłn. La velocidad me hacĂ­a sentirme libre, me hacĂ­a valorar cada minuto de mi existencia, me hacĂ­a contemplar lo pasajero que es la vida. 

La tercera, la cuarta y la quinta. Todas sucedieron a escondidas, en aquel baño donde nadie iba, en aquel salĂłn abandonado en el sexto piso, en aquella terraza donde la luna nos observaba. 

En la sexta me di cuenta: No te podĂ­a dejar aunque quisiera. 
Te habĂ­as vuelto indispensable para mi vida. Te necesitaba para respirar, escribir y luego de cada almuerzo. 

AsĂ­ llegamos a la dĂ©cima. Cuando terminĂ© de fumarte, te vestiste y me dijiste que tu amiga te venĂ­a a buscar. Te creĂ­ste mĂĄs viva que yo, pues tu amiga imaginaria se habĂ­a marchado meses antes. 

Luego de esa vez, todo se fue a la mierda. Ya no te fumaba por placer, te fumaba por necesidad. Y te confieso algo, la peor sensaciĂłn del mundo es tomar agua sin tener sed. 

Nos volvimos un discurso polĂ­tico, palabras redundantes que no dicen nada, que no aportan nada. 

Nos volvimos un acto carnal. TĂș llegabas, yo te encendĂ­a y a veces sin terminar de fumarte, te estrujaba contra el cenicero y me iba a trabajar. 

La Ășltima vez fue mĂĄgica, como todas las despedidas. Fue el resumen perfecto de la lujuria de la primera vez, sumado al odio que te terminĂ© teniendo. 

Recuerdo haberte fumado despacio, contemplar profundamente cada inhalada al punto de ensañarme cuando me tocó la colilla.

En el instante que todo acabĂł, me quedĂ© contemplando el cielo, viendo la espalda de la luna y pensando: Debo escribir sobre esto. Cuando volteĂ©, te habĂ­as marchado, bajaste de calidad, te cambiaste de nombre y te pusiste el rebajas para que cualquier idiota te fumara. 

No te juzgo, eres libre de hacer lo que quieras. 

SĂ© que leerĂĄs esto algĂșn dĂ­a, asĂ­ que con las Ă­nfulas que me caracterizan, te dedico esta frase: Puedes recorrer ParĂ­s, Italia y Marruecos. De algo estarĂ© seguro hoy y siempre, nadie te fumarĂĄ como yo. 

Aunque seas nociva.



Atte. Ostwald Guillén
(AKA El Bastardo)






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