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[Escritos] Una historia sin nombre.

[Escritos] Una historia sin nombre.




√Čl cre√≠a en sus sue√Īos, en sus metas y en casi todas las personas que habitaban en el mundo. No cre√≠a en armas, ni guerra. Nunca estaba molesto. Siempre buscaba hacer re√≠r a sus amigos y familiares. Ten√≠a una habilidad extra√Īa para buscar soluciones id√≥neas. Era un caballero de la edad media; de esos que luchaban, este lo hacia por sus valores, su familia y allegados. Viv√≠a una vida normal, como cualquier otro. Un d√≠a le dio por creer en el amor, creer que las cosas duran para siempre. A todos nos pasa. Confundimos un cuadro pintado en oleo con un atardecer, confundimos los besos con un platillo exquisito, hacemos el amor como si fuese la √ļltima vez. M√°s que tener sexo, sentimos paz. Podemos hasta llegar a pensar en la muerte, verla cara a cara y no tenerle miedo. As√≠ es el primer amor. As√≠ lo ve√≠a √©l, lo idolatraba. 



Pas√≥ el tiempo. Poco a poco los protagonistas fueron mutando. Las sonrisas se acababan, los orgasmos se extingu√≠an, la fe que se ten√≠an el uno hacia el otro se fue apagando. Ten√≠an fecha de caducidad. √Čl no dijo nada, pens√≥ que la sonrisa y las cosquillas eran su mejor arma. ¡Cr√©dulo! Todo hab√≠a cambiado. Ella se volvi√≥ atea, no cre√≠a en √©l ni en su trabajo. Mucho menos en sus sue√Īos. De la noche a la ma√Īana, se convirtieron en extra√Īos. Hijos de la costumbre, de la monoton√≠a. Lo √ļnico que esperaban juntos era el tren de la ruptura. En silencio, cada uno era infeliz a su manera. Se hab√≠an olvidado de la simplicidad de las nubes, de observar el amanecer desnudos, de amarse, de ser uno. 



Lleg√≥ el d√≠a, todo termin√≥. Como el final de Los Sopranos, la pantalla se puso negra y nadie entendi√≥. Ni √©l, ni ella. Ni sus amigos y ni su familia. Todos quedaron igual, secos. Pasmados. Sin nada que decir. √Čl le cont√≥ al espejo y lo quebr√≥ luego, para evitar rumores. Ella llor√≥ por semanas hasta que naufrag√≥, construy√≥ una casa de arcilla y vivi√≥ all√≠ por siempre. En una isla lejana.



√Čl se mud√≥ a una monta√Īa rusa. Pod√≠a estar en las nubes un d√≠a y en un hoyo al otro. As√≠ pasaron semanas, meses, a√Īos. Un buen d√≠a lleg√≥ ella, otra ella. Con una simple frase lo hizo sonre√≠r. √Čl buscaba ignorarla, alejarla de su vida insana, ella no desist√≠a. Consigui√≥ sacarle varias sonrisas con un chiste, dos y hasta tres. No sab√≠a porque, solo sab√≠a que deb√≠a hacerlo re√≠r. √Čl le sigui√≥ el juego y la hizo re√≠r a ella tambi√©n. 



Poco a poco, aquella desconocida se encarg√≥ de darle un motivo para despertar. A trav√©s de largas charlas, se dieron cuenta que ten√≠an pasiones semejantes. Amaban leer, ver atardeceres y fotografiar nubes. Un buen d√≠a, √©l comenz√≥ a perseguir fantasmas. Lo atormentaban por las noches. Ella le explic√≥ que necesitaba perdonar, perdonarse. Si √©l lograba esto, los fantasmas de su pasado desaparecer√≠an. √Čl dej√≥ de dormir, perdi√≥ el sue√Īo y la risa. No quer√≠a volver a creer, se negaba. Era l√≥gico, hab√≠a perdido a quien crey√≥ el amor de su vida. ¡Y qu√© conste que esto no le sucede a un hombre todo el tiempo! Ella no aguant√≥ mucho y se march√≥, pens√≥ en buscar a alguien que si valorar√° sus chistes y sus caricias. √Čl no dej√≥ pasar mucho tiempo, sab√≠a que no la pod√≠a perder. Se arrepinti√≥ de lo que hab√≠a hecho y sali√≥ corriendo. Lleg√≥ a su casa, toc√≥ la puerta. Ella abri√≥, sonri√≥ y le dijo: 



                   - No creo en finales felices, ni en cuentos de princesas. Solo quiero ver atardeceres contigo y fotografiar una que otra nube. No quiero un "felices por siempre" y menos un "hasta que la muerte los separe". Solo quiero que me hagas gemir por las noches y caf√© por las ma√Īanas. Te quiero a ti, justo como eres ahora. No me importan los fantasmas del pasado, ellos se cansar√°n un d√≠a y se ir√°n. Tampoco temas por el futuro, ese, lo construiremos juntos. 

                      - Gracias por sonre√≠r y ense√Īarme a perdonar. A perdonarme, a olvidar - dijo √©l. 


                   - Algunas personas tenemos misiones de vida extra√Īas. Creo que esa es la m√≠a. - dijo ella.


Se besaron, hicieron el amor hasta el cansancio y a partir de all√≠, comenz√≥ todo. Una historia de amor diferente. Nada de lo que hab√≠amos le√≠do antes. Dos completos extra√Īos compartiendo nubes, varios libros, una cama, dos tazas de caf√© y una vida. 





Atte. Ostwald J. Guillén


2 comentarios:

  1. Una muy buena historia. Me gustaron tus personajes y sus gustos. Me recordo mucho al libro Amores Adulteros, historias sin nombres para el que se quiera identificar. Que vengan muchas mas. Cheers!

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    Respuestas
    1. Es perfecto cuando sientes que la lectura te atrapa como el protagonista y no te quiere soltar. Lo mejor es decir todo esto lo viv√≠ yo y verse reflejado en un relato. ¡Vendr√°n much√≠simas m√°s! Gracias por las bendiciones, Aida hermosa.

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